Un lenguaje sugerente, cargado de certeras metáforas y con una controlada carga surrealista, al que no le falta la envoltura clásica del soneto en algunas zonas (sobre todo en “Aestivum”) refuerza la entidad de un libro sólido, sorprendente, innovador. Un poemario que confirma a Idoia Arbillaga como una autora a tener muy en cuenta. En el presente y, sobre todo, en el futuro.
Manuel Rico