
Desde su primer libro, Inquietudes (1928), la obra poética de Concha Méndez se inserta en la estética de renovación de las vanguardias y apunta ya su pronta rebeldía contra el modelo tradicional de la mujer burguesa. En 1929 la escritora se traslada a Londres y un año más tarde a Buenos Aires, donde verá la luz su tercer libro, Canciones de mar y tierra (1930). Después de establecerse en Madrid publica sus piezas de teatro en El ángel cartero y El personaje presentido (1931).
En su segunda etapa publica los poemarios Vida a vida (1932), Niño y sombras (1936) y Lluvias enlazadas (1939) donde el vanguardismo inicial ha dejado paso a una depurada voz personal. De la mano de su nieta, Paloma Ulacia Altolaguirre y con prólogo de su amiga María Zambrano, sale a la luz en 1990 de forma póstuma, un testimonio de su vida y su pensamiento en Memorias habladas, memorias armadas. Como muestra del justo interés que suscita su obra, en 2018 se publica de nuevo Surtidor y en 2024 sus Canciones de mar y tierra, así como la antología Entre sombras y sueños que sale a la luz en 2019.